Los días de internarse en la playa o descansar sosegadamente en la piscina se acercan. Por eso nuestra piel, reconocida como el órgano más grande del cuerpo humano, tiene que estar preparada para luchar contra la exposición de los rayos ultravioleta del sol. No hay que aprender a fuerza de insolación que la piel no tiene que pagar por los excesos de los largos días de playas que hacemos por diversión.
Lo primero que tiene que evitar son los extremos. Mientras algunas personas gozan de tumbarse en la arena desde que amanece hasta que el sol se oculta en busca de un bonito color de piel, otras optan por convertirse en el mejor amigo de la sombra que proporciona una palmera. Ninguno de los extremos son aceptables si está de vacaciones, si no que lo ideal es saber las horas adecuadas para tomar el sol sin que afecte nuestras piel y utilizar un buen protector solar.
La dermatóloga Luisa González de Bogaert asegura que lo primero que hay que hacer para evitar daños en la piel es hidratarla bien. Claro, no es que una semana antes de irse de vacaciones va a comenzar a utilizar cremas hidratantes, sino que meses antes, si no lo tiene como costumbre, debe usar una crema que le proporcione los nutrientes que necesita su piel. “Una piel seca no es capaz de defenderse de los rayos del sol, ya que los rayos UVB y UVA lo que hacen es disminuir la hidratación de la piel y causar una deformación de las fibras de colágeno y elastina, esta deformación es lo que causa las líneas de expresión”, explica la especialista.
Una buena dosis de antioxidantes
Por medio de productos naturales también se puede ayudar a la piel a prepararse para el sol. No sólo a través de protectores tópicos se consigue proteger la piel. A través de la ingestión de antioxidantes puede conseguir crear un escudo natural contra los rayos del sol.
Un mes antes de exponerse al sol puede comenzar a tomar vitaminas A, E y C, consideradas las grandes antioxidantes. “La vitamina A, antioxidante y fotoprotectora, puede ser ingerida entre 25,000 a 50,000 unidades diarias tres semanas previa a la exposición solar”, explica González de Bogaert. También se pueden utilizar cremas que contengan esta vitamina, ya que producen un peeling superficial y aumentan el metabolismo a nivel celular, disminuyendo los daños del sol.
La vitamina E se debe tomar dependiendo la edad: por debajo de los cuarenta años 400 unidades diarias y por encima unas 800 unidades. La vitamina C, la más poderosa de todas, puede ser tomada entre 500 ml por debajo de los treinta años y un gramo cuando pasa esta edad. A nivel tópico la vitamina E es un estimulante de las fibras de colágenos y ayuda a la formación de elastina. Además de actuar en estos dos factores, la vitamina C produce una especie de pantalla protectora de la piel.
Un consejo nunca está de más…
La dermatóloga Luisa González de Bogaert aconseja ingerir antioxidantes si piensa irse de vacaciones a la playa. Para esto recomienda a los betacaroteno, como son la zanahoria o todos los vegetales y frutos con la pigmentación naranja o amarilla. Ingerir grandes cantidades de agua y mantener la piel hidratada. Alejarse del exceso de alcohol y del cigarrillo los cuales se ha comprobado que favorecen la deshidratación y aumentan el daño solar y el envejecimiento cutáneo.


