Cuando decidimos que es tiempo de un cambio de look, lo primero que se nos viene a la mente es elegir un corte de cabello que vaya de acuerdo a nuestra nueva apariencia. Por eso acudimos a un profesional de la belleza que nos indique lo que más nos conviene.
Sin embargo, entre nuestra idea del “corte perfecto” (probablemente porque se lo vimos a una famosa y lo queremos usar a como de lugar) y la última moda que quiere aplicar el estilista sobre nuestra cabeza, los resultados reales son menos satisfactorios de lo que esperamos.
Uno de los errores típicos al optar por un corte es, precisamente, guiarnos por lo “in” de la temporada, cuando ese mismo corte en nuestro estilo se ve “out”. Tomar una buena decisión de estética capilar depende no solo del color y tipo de cabello que tengamos (lacio u ondulado, grueso o delgado), sino de la ropa que usamos y en qué ocasiones la llevamos.
Un buen corte tiene que adaptarse a nosotras y no nosotras a él. Por eso debe ser fácil de peinar y que no requerir muchos productos fijadores, que a la larga solo lo maltratan y nos obligan a usar otro corte que probablemente nos guste menos que el anterior.


