Muchas personas padecen alergias tanto al maquillaje, como a los cosméticos en general, presentando signos como ardor, enrojecimiento y picazón de la piel. El sol, calor y la polución son factores externos que también afectan la piel, sufriendo mucho más sus efectos aquellas sensibles.
La industria cosmética nos acerca una gran variedad de productos para el cuidado de este tipo de piel, debiéndose tener en cuenta algunas principios básicos tanto para adquirirlas como en su uso.
En pieles sensibles debe evitarser el uso de productos que contengan en su formulación elementos irritantes como alcohol.
Una opción natural es utilizar el agua de rosas, que se obtiene de la destilación de estas flores, muy utilizadas en cosmetología por sus múltiples efectos benéficos.
El aceite de almendras dulce es un excelente hidratante y proporciona una auto-regulación natural, que colabora a la regeneración de la piel sensible y seca.

La base de una buena piel y de cualquier tratamiento de belleza exitoso es la limpieza profunda de la piel.
Muchas de nosotras tenemos más cosméticos y maquillajes de los que realmente usamos a diario. Esto no tendría nada de extraño ni malo si no fuera que tanto unos como otros vencen y podrían causar daño a nuestra piel.
Muchas de quienes suelen teñirse el cabello han experimentado lo desesperante que puede llegar a ser una situación en la que necesiten retocar las raíces y no tengan el tiempo suficiente para aplicar un tinte sobre toda la melena. Pues pensando en ello algunos prestigiosos laboratorios como Garnier y Schwarzkopf han lanzado al mercado los llamados productos retoca-raíces.
Las cremas cosméticas no son una ciencia… pero si son un elemento de nuestra rutina de belleza a la que hay que prestarle atención especial, ya que no solo importa que tipo de piel tenemos, que resultados buscamos y que crema se aplica a esos dos factores, sino también como la aplicamos.
