La prevención, más que el tratamiento, es el arma más contundente con el que cuenta la cosmética. De hecho, está comprobado que en los cutis que han recibido los cuidados adecuados, se retrasa la aparición de las primeras arrugas. Las arrugas aparecen inevitablemente, ya que a pesar de todos los cuidados, siempre se producen pequeños cambios estructurales debido a su constitución. La piel está compuesta por dos capas principales:
Epidermis. Es la capa exterior, es decir, la que se ve. Actúa como un escudo que impide la salida de los líquidos corporales y evita la entrada al interior de posibles agresores.
Dermis. Es la capa interior, que proporciona apoyo, alimento y, lo que es más importante, humedad. Es donde se determina el contorno de la piel, siendo la responsable del tono y de la flexibilidad de la misma.
La piel es una estructura viva constituida por ovillos de un tejido de sujección muy fuerte (el colágeno) entrelazados por fibras elásticas y vasos sanguíneos que transportan agua y elementos nutritivos.
La piel envejece de forma gradual, pero este proceso puede retrasarse o invertirse… ¡dentro de un límite!
Los ojos y el cuello, grandes delatores
Los problemas más graves tienen su raíz en la negligencia y el abuso, que provocan los cambios estructurales más importantes, que consisten en cúmulos celulares, sequedad y aumento de la pigmentación, responsables de problemas de textura, contorno y color.
El envejecimiento altera la capa interna que, a medida que se degenera, muestra un tejido de sostén flácido, mientras comienzan a aparecer líneas, arrugas y marcas, resultando más afectada la piel del contorno de ojos y la del cuello.
Las necesidades de la piel, en cuanto a tratamientos y preparados, están en función de su tipo, y éste queda determinado por su textura, color y estado.
Existen tres tipos de textura: grasa, seca o normal, aunque la mayoría de las pieles son una mezcla de grasa y seca.
Piel grasa
Es la piel que mejor envejece, ya que siempre presenta pocas arrugas y mejora con el paso del tiempo. Su mayor problema consiste en combatir el exceso de grasa con productos muy agresivos que pueden realizar un efecto rebote negativo y acusar este maltrato al cumplir años.
Piel seca
Es la que se cuartea, descama y pela con facilidad, llegando a presentar arrugas y líneas a edades tempranas, especialmente alrededor de los ojos y de la boca. Le afecta enormemente el no ser tratada con los productos cosméticos adecuados, así como el empleo de jabones fuertes, la exposición al sol o al viento y los cambios bruscos de temperatura.
Piel mixta
Es una piel entre grasa y seca que presenta sebo en la Zona T (frente, nariz y mentón) y sequedad en las mejillas y el contorno de ojos y la boca, zonas con predisposición prematura a las arrugas.
Piel normal
Con una textura fina, sin poros visibles, lisa y suave al tacto, nada grasienta, aunque tiende a resecarse con el tiempo. Así es la piel equilibrada, que tiene compensadas la humedad, la grasa y la acidez.


