Aunque el método Pilates se inventó hace más de 80 años, en la actualidad está alcanzando sus cotas de máxima popularidad . Su nombre da honor a su propio creador, Joseph Pilates, que debido a una infancia plagada de enfermedades y lesiones fue capaz de inventar un método propio que le permitiera sacar el máximo rendimiento a su organismo con el mínimo estrés o daño posible.
Basado en la gimnasia correctiva pretende, mediante el ejercicio físico, mejorar la flexibilidad, fortalecer las articulaciones y alcanzar la armonía entre cuerpo y mente. Su objetivo principal es fortalecer lo que Pilates denominó el centro de poder, que se sitúa en la zona abdominal y lumbar (centro de gravedad del organismo).
Mediante los más de 300 ejercicios que componen esta técnica se potencia la columna y el abdomen y se mejora la respiración al dinamizar el diafragma. Su práctica continuada reduce el riesgo de fracturas y es idóneo para la rehabilitación de lesiones e incluso para el tratamiento de la osteoporosis y la prevención de trastornos como la incontinencia urinaria. Además, se consigue un dominio total de la motricidad y un mayor conocimiento del propio cuerpo, lo que eleva la autoestima y refuerza la capacidad de concentración y control del individuo.
El método Pilates se basa en el control, la precisión, la flexibilidad y la concentración mental, ya que para su creador cuerpo y mente son indivisibles.
Los ejercicios suelen realizarse tumbados sobre una superficie especialmente acondicionada para evitar presiones sobre músculos y articulaciones.
La práctica de este método debe estar supervisada por un entrenador cualificado y con diplomatura en esta técnica.


