¿Cuál es el origen de un pelo apagado y sin vida? La respuesta está en un cuero cabelludo sensible, un problema que se incrementa, precisamente, durante esta época.Los dÃas se hacen más largos y más luminosos, pero la primavera no sólo trae alegrÃa. También están las alergias, como la congestión de las mucosas y los ojos llorosos, que son las más vistosas.
Sin embargo, la piel también queda afectada y, por extensión, el cuero cabelludo, que muestra su sensibilidad de forma exagerada ante cualquier estÃmulo, ya sea interno (por ejemplo, un estado de nerviosismo, insomnio, fatiga, una alimentación desequilibrada o pobre, ciertos medicamentos…) o externo, como la polución o el polen.
Composición
El cuero cabelludo está constituido por dos zonas: la dermis, su parte profunda, y la más superficial o epidermis.
El cabello se inserta en el cuero cabelludo a nivel de la dermis, en ocasiones por grupos de dos o tres pelos, y en la raÃz del cabello (denominado también folÃculo piloso) se anexa la glándula sebácea productora de grasa.
En la base de la raÃz se encuentra el bulbo y en su núcleo, la papila. La parte visible o superficial, el tallo, está constituido por tres capas:
- La médula, desde el interior hacia fuera.
- El córtex.
- La cutÃcula (escamas del pelo), donde las células están imbricadas unas en otras.
Tipos y cuidados
Los sÃntomas de que el cuero cabelludo no se encuentra bien son:
- Su textura se muestra seca y ligeramente descamada.
- Su color no es uniforme, presentando zonas rosadas o enrojecidas, o muy pálidas.
- La piel se encuentra tirante, poco flexible, y la sensación es de irritación, escozor, tirantez y pociones.
Se reconocen tres diferentes tipos de cuero cabelludo y de cabello, identificados como casos básicos: cuero cabelludo y cabello graso; cuero cabelludo y cabello seco; y cuero cabelludo graso y pelo seco.
La respuesta cosmética
Tanto en champús como en el resto de productos de tratamiento que se adquieran para el cuidado del cuero cabelludo, deberÃan de encontrarse los siguientes principios activos:
- En aceites esenciales, los que tienen virtudes terapéuticas, como antiirritantes y antiinflamatorias, y propiedades aromáticas, como refrescar y dinamizar. Los más aplicados son Limón, Ciprés, Eucalipto, Lavanda, Tomillo, Naranja dulce, Pino, Romero, Sauco, Menta y Maleluca.
- Respecto a las plantas, para regularizar la secreción de sebo y estimular, reestructurar o combatir los agentes microbianos, las más utilizadas son Karité, Cucurbitácea, Cúrcuma, Henné, Cártamo, Iris, Cade, Asterácea, Palma, Camomila, Soja, Nogal, Quinquina, Palma y Quilaya.


