Durante el lavado
El champú, el acondicionador, la laca y demás productos que empleas para la limpieza y el cuidado de tu cabello deben utilizarse de forma correcta para mantenerlo sano y no alterar su equilibrio. Si los usas de forma equivocada, su acción sobre tu pelo y cuero cabelludo será justamente el contrario al que pretendes.
Consigue los mejores resultados. Presume de cabello sano, bonito y resplandeciente.
Champú, en su justa medida
El champú es un producto que usamos muy a menudo y, por lo tanto, debemos tener mucho cuidado con su aplicación. Siempre que vayas a lavarte el pelo:
Vierte una pequeña cantidad, nunca superior al tamaño de una cuchara de postre, sobre el cabello mojado y extiéndela de forma uniforme con las palmas de las manos.
Después de masajearte la cabeza durante unos minutos, aclárate con abundante agua. Recuerda que cuando quedan restos de champú sobre el cabello, éste se apelmaza, perdiendo brillo y vitalidad.
Si te lavas el pelo cada día, no es necesario que repitas la operación una segunda vez. Como ya sabes, un exceso de limpieza también puede ser perjudicial para la salud de tu cabello.
Acondicionador, siempre y cuando lo necesites
Antes de aplicarte el acondicionador, debes prestar atención a tu tipo de cabello.
Si es graso, te aconsejamos que no lo uses. Las propiedades de esta sustancia están especialmente indicadas para cabellos normales, mixtos y secos.
Hablamos de un compuesto enriquecido con vitaminas y productos suavizantes que abrillanta, protege de los agentes exteriores y facilita el peinado evitando los enredos.
Aplícalo después de cada lavado, dándote un ligero masaje desde la raíz hasta las puntas.
Una vez lo hayas distribuido, déjalo actuar uno o dos minutos y aclárate a continuación hasta que el producto desaparezca completamente.


