Se cae, está seco, pobre… y con el invierno a la vuelta de la esquina amenazando con agredirlo todavÃa más.
En ese estado tu pelo no está preparado para resistir los bruscos cambios de temperatura propios de la época: calefacciones, nevadas, lluvias…
Urge una cura intensiva para que esté fuerte, bien hidratado y nutrido.
Aunque es a la vuelta del verano cuando el pelo está en su peor momento –el sol lo quema (igual que ocurre con la piel) y lo reseca, y oxida los pigmentos del tinte o las mechas–, no deberÃamos limitar los cuidados extra a este momento.
Todos los profesionales coinciden en que, si bien es importante realizarse tratamientos de choque en la peluquerÃa, un buen mantenimiento en casa con mascarillas y acondicionadores es indispensable para que nuestro pelo siempre luzca sano y brillante.


