No es un cosmético sólo para pieles maduras, sino una pieza indispensable de la rutina diaria a cualquier edad.
20 años… Mantener la hidratación
Lo que sí:
Refrescar y calmar la epidermis alterada por el medio ambiente o la exposición solar. La solución: un elixir hidratante. Si notas la piel confortable después de su aplicación, no necesitas añadir otra crema. Utiliza el sérum durante un mes o dos.
Lo que no:
Mezclarlo con el fondo de maquillaje porque este último está concebido –por su textura y pigmentos– para ser utilizado solo. Una fusión de ambos puede desnaturalizarlos y decepcionarte. Sin embargo, no hay problema en que lo uses con un iluminador. Éxito total.
30 años… Aportar luminosidad
Lo que sí:
Optar por una fórmula dinamizante antifatiga y ligeramente exfoliante que revierta la pérdida de luminosidad (uno de los signos de envejecimiento, antes que las arrugas). Hay que utilizarlo por la mañana para percibir su efecto buena cara inmediato.
Lo que no: Creer que por utilizar un sérum se puede prescindir de la mascarilla y el exfoliante. Al contrario, el peeling dobla la eficacia del sérum si éste se aplica justo después. Lo mismo ocurre si extiendes encima del elixir una buena mascarilla hidratante o antiedad. Doble beneficio.
40 años… Prevenir las manchas y las arrugas
Lo que sí:
Preocuparse desde ahora de las manchas, porque tardan 10 años en hacerse visibles. Lo ideal: elegir un sérum que ataque a la vez los desórdenes pigmentarios y la pérdida de elasticidad, dos elementos asociados. Echa mano de él mañana y noche, todo el año.
Lo que no:
Guardarlo en vacaciones con la excusa de que utilizas protector solar. Date un pequeño masaje para que penetre bien y espera unos minutos antes de extender encima la pantalla UV, que debe permanecer en la superficie. Por la noche, bajo el aftersun aumenta su efecto reparador.
50 años… Fortalecer y remodelar
Lo que sí:
Remodelar en profundidad. No dudes en emplear un sérum y una crema al mismo tiempo. No te preocupes de que haya incompatibilidad de los principios activos. Aplícalo dos veces al día. Si te contentas con una, que sea por la noche, cuando trabaja la piel.
Lo que no:
Ponerse toneladas de producto creyendo que será más eficaz o nos dejará la piel más flexible (la hidratación nos la da la crema posterior no el sérum). El principio básico de una esencia es concentrar la máxima actividad en el mínimo volumen. Una gota es suficiente para cara y cuello.


