Durante el día nuestra piel se expone a diversos agentes contaminantes, como el polvo y la suciedad, además del diario estrés de la rutina, el cual produce antiestéticas reacciones, como manchas y ojeras.
Al llegar a casa en la noche por fin de podemos liberarnos -al menos un poco- de la presión del exterior. Este es el mejor momento para botar las tensiones y cuidar de nuestra dermis, en especial la del rostro, pues entre las once y las tres de la madrugada se absorben mejor los componentes cosméticos.
Lo primero que tenemos que hacer al llegar a casa es sacarnos los restos de pintura con crema desmaquillante y un poco de algodón. Luego hay que tomar un relajante baño de agua tibia y lavar la cara con abundante agua fría.
En el rostro todavía húmedo podemos aplicar una segunda capa de desmaquillante para eliminar por completo los residuos más escondidos. Y cuando nuestro cutis esté completamente limpio podemos poner dos algodones mojados en agua con manzanilla sobre los ojos, cubriéndolos por espacio de tres a cinco minutos para que relajen la vista, borren los signos de cansancio y nos ayuden a dormir mejor.
Cuando ya tengamos sueño, pongamos sobre nuestra cara un poco de crema hidratante con suaves masajes circulares y encima de ella una cantidad similar de crema microdermoabrasiva (AHA), que ayuda a desaparecer las manchas y crear un equilibrio tonal en el cutis.
No obstante, la crema microdermoabrasiva solo puede ser usada tres por semana, debido a su fuerte composición química (es normal sentir un ligero cosquilleo, signo de que está actuando bien). Y el resto de días alternar con vitamina E en crema, de modo que también cuidemos la elasticidad de la piel.


