Sus resultados son milagrosos y olvidarse de ellos se paga muy caro. Pero es aún peor utilizarlos incorrectamente.
El buen uso del corrector comienza cuando se elige adecuadamente para resolver el problema de manera específica.
Porque aunque todos estén creados para corregir u ocultar la imperfección, las texturas y los colores definen con exactitud su labor.
La elección
Los correctores se han inventado para disimular ojeras, rojeces, manchas, granos y todas aquellas imperfecciones que estropeen la piel tanto del rostro como de cualquier otra zona que se quiera exhibir.
El caso es que mal aplicados pueden efectuar justo el efecto contrario y hacer que el más mínimo granito del escote destaque sobre el resto del conjunto.
Como los correctores se presentan en todo tipo de diseños y texturas: stick en crema sólida, bote en crema fluida, tubo de fluido, caja con polvo, no hay más remedio que experimentar y comprobar que el elegido cumpla con los requisitos indispensables: textura suave y fácil de aplicar para fundirse inmediatamente con la piel.
El tono
Existen en el mercado del maquillaje seis tonalidades distintas. Cada color está dirigido a cumplir diferentes funciones y, aunque se pueden aplicar separadamente es mejor aprender a combinar los tonos para unificar perfectamente la piel. El verde y el azul se aplican para camuflar las arañas y venitas rojas y azuladas (cuperosis) y hacer desaparecer los granitos. El lila y el rosa neutralizan las zonas azuladas como son algunas ojeras y en general los cutis mates y apagados. El amarillo se encarga de otorgar luminosidad en las zonas apagadas que se quieran hacer destacar. El beis (en un tono más claro que el de la piel) se aplica para mitigar las ojeras y las arrugas.
La aplicación
En líneas generales el corrector más usado es el que se encarga de disimular las ojeras al ser estas un problema generalizado.
Para ocultarlas lo primero es asegurarse de que la zona periocular está bien hidratada, posteriormente se extiende una mínima dosis de corrector con la ayuda de la yema del dedo corazón, con suaves golpecitos desde el lagrimal al extremo del ojo, después de esperar unos segundos a que quede completamente absorbido, se aplica una segunda capa y se repite la operación. Para finalizar se puede fija el corrector con polvos translúcidos. Para camuflar las venitas, los granos y las manchas solares se puede juntar el corrector en crema o fluido con la base de maquillaje y posteriormente extender la mezcla minuciosamente.


