Los rayos solares son beneficiosos al organismo, pero también pueden ser nocivos si no se toman en cuenta las precauciones necesarias antes de exponerse a ellos.
Aunque en verano los riesgos del daño solar se ven triplicados, es importante protegerse y prevenir durante todo el año.
Entre los beneficios del sol sobre el organismo, tenemos que ayudan a la síntesis de vitamina D, favorecen la absorción de calcio en la dieta y evitan la osteoporosis. Además contribuyen a equilibrar el colesterol, estimulan la circulación sanguínea y aportan sensaciones físicas y síquicas de bienestar.
Las desventajas o riesgos de los rayos solares, es que pueden producir quemaduras, manchas y otros efectos adversos, que generalmente se pueden evitar con prevención y protección adecuada.
Es erróneo creer que el sol no daña cuando el día está nublado, o que un protector solar y un bronceador, son lo mismo.. El protector solar, protege contra los efectos del sol. El bronceador permite el paso de las radiaciones solares.
Si estás pensando en broncearte, te aconsejamos seguir las siguientes recomendaciones para obtener un bronceado saludable:
• Aplícate un protector solar adecuado al fototipo de tu piel, media hora antes de exponerte al sol.
• Extiende el protector solar de manera uniforme en todas las zonas expuestas, incluyendo cuello, escote, orejas, manos y el dorso de los pies.
• Cada vez que te mojes, repite la aplicación. Aunque no te bañes, vuelve a echarte crema protectora después de tres horas.
• Evita exponerte al sol a las horas máximas de radiación (entre 12 y 16 horas).
• Bebe abundante agua, para evitar la deshidratación.
• Procura ubicarte en lugares que te proporcionen sombra, como árboles o sombrillas.
• Usa ropa protectora contra el sol, como sombreros o camisetas oscuras.
• Utiliza un “after sun”, luego de exponerte al sol. Te ayudará a hidratar y proteger tu piel.


