La piel de la espalda y el escote puede ser foco de granitos que afean la imagen femenina. A continuación te facilitamos estas soluciones rápidas y fáciles para acabar con el problema.
Aunque la piel de tu rostro luzca lisa, sin granitos ni impurezas, tu espalda y tu escote pueden ser propensos a este tipo de problemas. Ambas partes requieren de un cuidado especial, específico para una piel tan fina y expuesta a agresiones externas.
Si eres de las que tiene la piel de la espalda grasa y te salen esos antiestéticos granitos que te impiden dejarla al descubierto, tu solución está en los exfoliantes. Utiliza una crema exfoliante más o menos cada ocho días. Aplícala con un cepillo, realizando movimientos circulares. De esta forma arrastrarás las pieles muertas y tu piel quedará limpia. Evita al máximo el roce con ropa sintética y con el propio cabello. Una vez al mes puedes aplicar una mascarilla purificante de arcilla, algas o barro.
Si por el contrario, tu zona conflictiva es el escote, debes recurrir a una hidratación efectiva, libre de aceites. La piel del escote es extremadamente fina y muy propensa a sufrir impurezas. El sol, tomado en su justa medida, puede ayudarte a secar los granitos. Hidrata la piel del pecho y del escote todos los días. Elige una crema de alta hidratación pero evitando las que son demasiado abrasivas. Te recomendamos las de aceite de árbol de té o de borraja. No abuses de la exfoliación, limítate a realizarla una vez al mes.


