En el cuerpo se clavan nuestras tensiones, angustias y preocupaciones. He de confesar que le tenía poca fe a los masajes, hasta que di con una estupenda profesional que, en cuestión de minutos, me deja como recién nacida. Aunque no soy fanática de los masajes, reconozco que ahora me encanta consultar literatura sobre el tema. Así fue como di con un libro de Li Wong*, maestro en educación física y kinesiólogo, Les comparto esta sencilla técnica para levantar el ánimo de inmediato. Si no me creen, ¡sólo prueben!
Los buenos masajes producen relajación y placer. Esta es la noción más popular y extendida. Es verdad, pero también existen otros beneficios no menos importantes, como ganar flexibilidad, sensibilidad, conciencia corporal, una mejor respiración, circulación y desintoxicación, apertura emocional y vigorización.
La ventaja de los automasajes es que resultan sencillos de realizar y por lo general no requieren demasiados preparativos. Podemos elegir el lugar, la hora y la duración que más no convengan; incluso hay quienes prefieren practicarlos mientras desarrollan otra actividad. En todos los casos son beneficiosos en mayor o menor medida.
Para que la experiencia sea completa y los aproveches al máximo, necesitas observar una serie de preparativos. Ninguno de estos aspectos constituye un requisito indispensable; puedes manejarlos de acuerdo con el lugar, el tiempo disponible y la conveniencia, pero no los desestimes. El lugar elegido debe ser tranquilo y contar con cierta privacidad.
• Puedes acompañarte con la música que más te agrade; evita la estridencia y el volumen excesivo.
• La iluminación será tenue y cálida.
• La ropa debe ser mínima y suelta, para permitir libertad de movimientos.
• Una vez que has iniciado el automasaje, la temperatura bajará y el tono muscular disminuirá, esto se acentúa por las posturas quietas y la ropa escasa. Conviene que tengas a la mano algún elemento (toalla o manta) con qué cubrirte en caso de sentir frío.
La superficie sobre la cual te apoyes debe ser la adecuada. Si prefieres recostarte en la cama, no lo hagas sobre un colchón muy blando pues perjudica la postura general.
• Una postura ideal es sentarte sobre un taburete, banco pequeño o silla cómoda. Cuida que tus pies se apoyen naturalmente en el piso y que el asiento no se hunda demasiado.
• Cuida tu postura. Antes de empezar dedica unos instantes a sentarte cómodamente, apoyando las plantas de los pies en el piso, la columna vertebral recta y la cabeza erguida. Repasa mentalmente cómo se encuentran tus hombros; permite que se relajen.
• En los momentos previos al masaje deja que tus brazos se relajen, cayendo a los costados. Las muñecas deben estar sueltas. Puedes ayudarte con toallas o frazadas que permitan profundizar la experiencia, así como aceites aromáticos. Esto, además de beneficiar tu piel para la relajación, devolverá elasticidad a la piel seca.
Otros apoyos pueden ser pelotas de tenis que por su tamaño, textura y consistencia son las más recomendables para el automasaje en los pies, así como cilindros de madera de unos 3 centímetros de diámetro que actúan en forma de rodillo.
Va la sugerencia de Li Wong para aplicarte automasaje en el rostro.
Comprende decenas de músculos, algunos muy pequeños, propensos a endurecerse con la tensión. Cuando ésta se acumula en el rostro, la piel se reseca más rápido y las arrugas se manifiestan antes de tiempo. Una cara crispada es poco atractiva y no transmite confianza a los demás. El automasaje tiende a distenderla, tiene un efecto descongestivo para la piel y los tejidos, a la vez que ayuda a eliminar toxinas.
Existen dos formas de practicar este automasaje; una suave, leve y más rápida, pero no por ello menos eficaz. La otra es profunda, demanda más tiempo y actúa con más detalle.
Masa je su ave : Practícalo sentada en una silla cómoda, con la espalda plenamente apoyada en el respaldo. Los brazos deben sentirse sueltos y relajados. Si esto te resultara incómodo, apóyalos en una mesa.
Comienza por la frente y las sienes. Apoya dos o tres dedos en la frente y deslízalos con movimientos circulares y poca presión. Las yemas de los dedos deben apoyarse planas. Recorre toda la frente con estos movimientos. Luego desplaza las yemas de los dedos a las sienes y practica sobre ellas los mismos movimientos circulares, con poca presión.
Seguimos bajo el entrecejo:
En la región media entre las cuencas de los ojos se ubica un punto de digitopuntura cuyo desbloqueo alivia la ansiedad. Coloca las yemas de los dedos índices de cada mano a los costados de la parte superior de la nariz, junto a las cuencas de los ojos. Mantén los dedos en esta posición mientras presionas hacia arriba, en el entrecejo, zona conocida como el tercer ojo . Luego afloja la presión, descansa y repite el procedimiento. Al cabo de unos segundos notarás cómo cede la presión.
El resultado te sorprenderá. Será fácil, entonces, que aparezca lo que los orientales llaman la sonris a inte rior . Se trata de una sonrisa leve, apenas perceptible desde el exterior, pero que mantiene los músculos del rostro en actitud de sonreír. Después de este breve masaje deja salir esa sonrisa. Si al mismo tiempo mantienes la punta de tu lengua apenas tocando por detrás los dientes superiores, sin esfuerzo alguno, te sentirás infinitamente mejor de como comenzaste.


