Antes de que llegue el momento de rendir cuentas al espejo y de disgustarte porque han aparecido las primeras arrugas, intenta prevenirlas para que su aparición se retarde el mayor tiempo posible. Hasta la más mínima cosa que hagamos nos va a repercutir en el rostro; las horas de sueño, el estrés, el sol, el frío,… «La arruga es bella», sí, pero cuanto más tarde en surgir, mejor.
Evidentemente, uno de los principales síntomas del envejecimiento son las arrugas. Pero ahí no queda todo. El paso del tiempo es uno de los motivos, pero hay otros muchos que podrían sorprendernos y que podemos evitar sin ningún tipo de esfuerzo. Si además los genes te acompañan y tienes propensión especial a tener arrugas, debería prestar atención a los elementos que dañan tu piel y que producen que pierda frescura y rigidez.
Los principales factores de riesgo
El más común es la exposición indiscriminada a los rayos solares sin una protección adecuada. Pero no es sólo esto. No tiene que ser verano para que el sol nos afecte, ni tampoco tenemos que ir a la playa o la piscina. El simple reflejo del sol en las nueves, la arena o el agua, nos perjudican.
Por supuesto, el tabaco es uno de los factores más claros de peligro. Produce una falta de circulación que provoca las arrugas. El estrés es otro motivo por el cual aparecen esos pequeños «defectos» en la piel. Hay muchas relajación que pueden paliar los efectos de una vida llena de tensiones con constantes esfuerzos, tanto mentales como físicos. No hay nada mejor que ser feliz y no tener mal humor. Algo que muchas veces es difícil de conseguir, pero que puede ayudarnos a retardar la aparición de las arrugas. Fruncir el ceño, estar enfadada o triste no te conviene en absoluto.

Si bien todos los días nos enfrentamos a nuestra imagen, no siempre lo hacemos con la atención necesaria para conocer nuestra piel a fondo.
Para vernos bellas y mas radiantes, tener una piel limpia y luminosa es recomendable hacernos una exfoliación una o dos veces por semana esto para cualquier tipo de cutis.
Se cree erróneamente que el mal aliento es debido a un problema de estómago, puede ser que sea así, pero la mayoría de las veces es debido a las bacterias que viven en el interior de nuestra boca y hay que evitar que proliferen demasiado porque eso es síntoma de infección y ésta conlleva el mal olor. Fumar, sufrir de estreñimiento o tener problemas en las fosas nasales pueden también ser los causantes de un problema de halitosis.
